lunes, 10 de mayo de 2010

Umbraliana (V). El Giocondo



Se dice, se cuenta, se rumorea, que...

Se habían entendido sin palabras, con las cuatro palabras inglesas que conocía el Giocondo y con las cuatro palabras españolas que conocía Cheryl, como dándose uno al otro la calderilla despreciada del idioma, y sin poder darse otra cosa, cuando tantas palabras, tanta conversación, tantas cosas tenían que decirse.
Francisco Umbral. El Giocondo.


Se dice, se cuenta, se rumorea que después de la publicación de El Giocondo, tanto amigotes como enemigotes de Paco Umbral le buscaron para correrle a garrotazos, como un una goyesca estampa, de esas estampas en las que él se inspirara tan bien para dar en la diana descriptiva.
Algunos seguro que le retiraron el saludo, otros se conformarían, supongo, con el enfado temporal.
Se debió reír a gusto, él, Buster Keaton de la lírica castellana, que nunca se rió en público y se rió de todos, tan augusto.
Se dice, se cuenta, se rumorea, que Carlos Bousoño, que Raúl del Pozo ...
En esos tiempos donde ser maricón estaba tan mal visto, y que los chistes se hacían de mariquitas, y que en las pelis de Ozores una marica era el pianista de Cine de Barrio, pero nunca, nunca, Jesús Vázquez.
Sin embargo, de todas las tribus de la homosexualidad hay en El Giocondo, desde los amanerados de culo estrecho a los varoniles de pelo en pecho.
Ya por entonces se preguntaban unos a otros:
-¿Entiendes?
Y estaban los de las tendencias bi, también.
No es lo que más me ha gustado de Umbral, pero Umbral nunca defrauda, es un valor seguro. A él, que no le gustaba la música que no fuese literaria, le compararía yo con el cool jazz (Coltrane, Davis) en perpétua busca del hallazgo.
Tiene don Francisco un padre literario del que es deudor, y en esta novela lo he notado más que en otras: don Ramón Gómez de la Serna, que es, tan vanguardista él, como el bebop.



Toda la novela tiene un aroma a jazz por los ambientes de locales nocturnos.
Antes la gente iba de copas y no era normal que le pusieran música de jazz, o al menos, de orquesta. Ahora la norma común es la hez en verso.
(Aunque claro, hay que saber buscar, el Sábado anterior me lo pasé tan a gusto, con los Extremoduro, los Barricada y los Héroes del Silencio).
También es una novela con sabor a güisqui Chivas, que es lo que se bebe el Giocondo, al menos una docena en las doce horas de odisea noctívaga y prímula.
Me gusta, sin embargo, cómo retrata el mundo de la noche, la fusión proletario-aristócrata en los bares de orujo y desayuno, porque antes se tomaban un orujo y no un descafeinado o un té verde.
(Yo me tomo para empezar el día un zumito de naranjas marca DIA, con su pulpita, cien por cien exprimidas. Desayuno tres veces, porque luego en el laboro cae un café y luego otro con el bocata a base de pan tumaca. Así crecemos en vigorosa prosa los literatos de hoy, como aguerridos guerreros del lenguaje, más o menos burdo, más o menos exquisito. Luego están los que desayunan nocilla, y habrá cretinos que se lo monten con la mantequilla de cacahuete, untada con el cuchillo de Marlon Brando antes de bailar un tango, ¿o fue después?)
Sé de lo que hablo, he leído un puñadito de novelas de Ramón, y algunas más de Umbral. Tienen un fraseo llano, simple, de tanteo, hasta llegar a la melodía genial que lo explica todo, y si no lo explica, lo ilumina.
Algo más iba a contar que no es mentira, se cuenta, se dice, se rumorea...
También, como no, es deudora de Proust, que debe ser como el tío abuelo prímula y francés que todos hemos tenido, o si no lo hemos tenido, deberíamos de haber tenido, que eso siempre es un aporte de caloría aristocrática. Al tío Marcel le cita, como encabezamiento, y no deja en todo el libro de hacerle el cortejo de la lírica a la cita.
Como estériles permanecen las flores hermafroditas de estilo corto de la Prímula veris mientras sólo las fecundan otras Prímula veris también de estilo corto, y acogen con gozo el polen de las Prímula veris de estilo largo.
Marcel Proust

Más podría seguir, entre la revista del corazón sesentera y cañí, entre la canalla y la busca, etcétera.
Ese distanciamiento de greguería que otorga a los personajes cualidades de objeto, y a los objetos dones humanos.
Y ese inevitable recuerdo de las geniales y disparatadas páginas de Bolaño, en los Detectives Salvajes, donde también hace taxonomía de prímulas, según el grado de genialidad del poeta.


Flores de prímula

6 comentarios:

Hilvanes dijo...

De entre la flor y fauna, la prímula, al parecerme un producto de laboratorio, ...es la que menos me gusta...no merece la pena conservarla para la siguiente primavera pues no florecerá...

Entre la fauna (literaria) Umbral es de mis preferidos preferidos... No entiendo el olvido al que parece relegarse poco a poco ...

Hilvanes dijo...

Por cierto, mucho mariconeo y mucho desayuno pero ha hablado poco del libro de Don Paco...que es a lo que Usted ha venido a hablar ...

Príncipe de ArroyoLuche dijo...

El problema es de incontinencia, que si me pongo a escribir no paro, y voy adelgazando según me salen las palabras, y me entra taquicardia.
Escribo como en un acto de amor, torpe y apresurado, siempre se me olvidan unos besos, arrumacos y magreos.
El libro es expléndido, como todo lo que escribió Umbral, un rey Midas de la Literatura, de ahí viene quizá esa animadversión de muchos.
Como literato era valiente -como persona no lo sé, dicen que era cobarde, no le traté, yo soy un mozalbete de Aluche que le veía en la tele y le admiraba en silencio-, se atrevía con todo y con todos, era capaz de sacrificar a un amigo o a un amor por una expresión genuina.
Sin igual. Dicen que no era original, el otro día un amigo, uno de los akabaos, me decía que lo que hacía Umbral ya lo había hecho Valle-Inclán. Bueno, y Ramón Gómez de la Serna, y Jardiel Poncela, y Quevedo, y Cela... Es que es el resultado de una tradición, no Joyce, más bien Proust. No es original, pero homenajea a sus maestros que da gusto, superándoles, aventajándoles, yendo más lejos, se arriesga. No necesita ser original.
Se dice de su prosa que es prosa sonajero, pero suena muy bien. Y que no tiene ideas. Bueno, quizá no tiene una trama, pero para eso están los guionistas de la serie que toque. Ideas las tiene a cada frase, es un bosque, y si te adentras en el bosque-Umbral no verás el conjunto, no hay conjunto, estás perdido, pero cada arbol y sendero es de por sí interesante, más que el conjunto. ¿Que son novelas fallidas? Cada párrafo es un logro.
Alguna vez, sobre todo en los artículos tras su muerte, leí sobre su misticismo. Cierto es: el eterno presente a través del eterno retorno, a través de repeticiones, con un ritmo musical. Vive el momento, sin ocuparte del mañana ni del pasado, dicen los místicos, y algo de eso hay en su poética, pues Umbral vive en cada frase, no en lo que sucedió diez páginas atrás ni en lo que sucederá diez páginas más adelante. Para eso está Dan Brawn.
Vale, a Umbral parece que se le está olvidando poco a poco, pero es que falta el personaje mediático que le publicitava, el mismo Umbral. Sin embargo en el día del libro se le homenajeó en el Café Gijón. Es ya un clásico, y cuando no queden las voces opuestas a su lugar en nuestra literatura, se le admirará más y mejor, olvidados del personaje público, sólo quedará el autor único y sin competencia que es en realidad.
El Giocondo es una broma de mal gusto a sus conocidos, pero quien se pica..., ajos come. Para gusto del lector actual, claro. Es también una búsqueda en cada página, y un hallazgo. Un acto de amor que se reinventa a sí mismo en cada acoplamiento.
Y paro, que el comentario va a ser más amplio que el post.

Corrector de Manicomio dijo...

Publicitaba, capullito de alhelí.

Marina Fernández dijo...

Buenos días, soy una estudiante de periodismo que como trabajo de fin de carrera está estudiando la obra de Francisco Umbral, especialmente la obra El Giocondo, y este post de su blog me ha resultado tremendamente interesante, por lo que me gustaría, si usted lo desea claro, poder compartir con usted opiniones y teorías acerca de la obra, los personajes…etc. Le dejo mi e-mail para ponernos en contacto: marinamapi@gmail.com
Gracias de antemano, un saludo
Marina

Príncipe de ArroyoLuche dijo...

Buenas tardes, Marina, y muchas gracias por el interés.
Te contesto en tu correo.